Regresar a casa no siempre es fácil, puede parecerse más a abrir una caja que llevabas años evitando en el altillo: sabes perfectamente lo que hay dentro, pero aun así no estás preparada para enfrentarte a ello.

Eso es precisamente lo que ocurre en Hechos de colores de Sarah Mey, una novela que juega en ese territorio molesto y magnético donde conviven el primer amor, las heridas familiares y la sensación de haberse convertido en una extraña dentro de tu propia vida.

Jane dejó Fair Haven atrás después del divorcio de sus padres. También dejó allí a Asher, los veranos de adolescencia y una parte de sí misma que parecía demasiado ligada al dolor como para conservarla intacta. Pero la vida tiene un humor extraño y cuando Jane se ve obligada a regresar para vivir con su padre, todo lo que creía enterrado vuelve a aparecer sin previo aviso.

Un punto clave de esta novela es la manera en que retrata las relaciones que cambian mientras sus personajes intentan recordarlas como eran antes. Las amistades que ya no encajan igual. La distancia con una madre que parece cada vez más difícil de alcanzar. El vértigo de descubrir que quizá ya no sabes quién eres cuando vuelves al lugar donde creciste.

Y luego está Asher, que sigue teniendo el mismo efecto sobre Jane incluso cuando todo entre ellos ha cambiado. Él ahora es distante, esquivo, casi irreconocible en algunos momentos, pero continúa orbitando alrededor de Jane como un recuerdo imposible de apagar. La tensión emocional entre ambos tiene la energía que convierte cualquier conversación en una amenaza para la estabilidad emocional de la lectora. Pediríamos disculpas por ello, pero mentiríamos.

Sarah Mey entiende muy bien el lenguaje emocional de quienes crecieron demasiado rápido. Se nota en la forma en que escribe los silencios, las inseguridades y esa actitud tan concreta de estar intentando reconstruirte mientras finges que tienes el control. Su estilo conecta especialmente con lectoras que disfrutan de romances intensos, conflictos familiares y protagonistas que necesitan sanar antes de poder avanzar.

Además, la trayectoria de la autora explica perfectamente por qué consigue conectar tan bien con el público joven. Sarah Mey comenzó escribiendo en Wattpad y construyó una comunidad enorme de lectores que han seguido creciendo con ella novela tras novela. Esa cercanía con las emociones reales de sus personajes sigue estando muy presente en Hechos de colores.

Si te gustan las historias sobre segundas oportunidades, amores que nunca terminaron del todo y personajes que regresan a casa para descubrir que el verdadero conflicto no estaba en el lugar, sino dentro de ellos mismos, este libro probablemente va a encontrar un hueco bastante cómodo en tu pila de lecturas pendientes.

Y sí: una vez Asher aparece en escena, la idea de «leer solo un capítulo más» se convierte en una promesa que no podrás cumplir.

hechos de colores de sarah mey