Tras el divorcio de sus padres, Jane dejó Fair Haven —y los veranos que pasaba con Asher, su mejor amigo— para mudarse a Nueva York con su madre.
Cuando menos lo espera, se ve obligada a regresar a casa para vivir con su padre; un regreso que reabrirá viejas heridas y la enfrentará a amistades que ya no reconoce, a la creciente distancia con su madre y a una versión de sí misma que necesita sanar.
Todo ello mientras lucha con sus sentimientos por Asher, que se ha vuelto distante… pero sigue siendo imposible de resistir.