El suicidio y la profunda desesperanza son realidades cada vez más presentes en nuestra sociedad—y los jóvenes se cuentan entre los más afectados. No podemos apartar la mirada de esta verdad urgente. Por eso es esencial contar con herramientas que nos ayuden a apoyarlos en la reconstrucción de la esperanza, el desarrollo de habilidades para la vida y la creación de una red de seguridad que los guíe hacia un futuro más esperanzador.
Hablar del suicidio da miedo—es aterrador, incluso—especialmente cuando se trata de jóvenes. Tanto si eres padre, madre, profesor, profesional de la salud, trabajador social o simplemente un amigo, el tema puede resultar abrumador. Pero cuando surge la oportunidad de hablar, también aparece la posibilidad de tender un puente, de ganar un tiempo precioso y de empezar a trazar un camino hacia otro lugar—más amable, más acogedor, donde la felicidad vuelva a parecer posible.
Esa es la esencia de Plan B, la propuesta de este libro: ayudar a que ese Plan B se convierta en el Plan A.