El blog de esta semana lo dedico a la fiesta que celebramos el martes en la sala Astoria. No puede ser de otra manera. Vivimos una fiesta muy especial. Celebrábamos 25 años de trabajo, de recorrido por este mundo de las letras tan mágico, y la verdad es que lo que pasó fue magia.
Queríamos hacer un evento digno de una celebración de 25 años, pero, al mismo tiempo, que fuera una fiesta entre amigos. Creo que lo conseguimos. Se generó una energía tan bonita, que no puedo explicar con palabras. Así que gracias a todos los que pudisteis acompañarnos y gracias también a los que al final no pudisteis estar con nosotros, pero os sentimos cerca. La vida pasa muy rápido y momentos como estos son un recuerdo único.
Para los que no pudieron escuchar mi pequeño parlamento en directo, dejo por aquí lo que intenté resumir de estos años de camino recorrido juntos con todos vosotros, que formáis parte de mi vida literaria:
«No quiero hacer un discurso largo, pero tampoco quiero dejarme nada importante por decir. Veinticinco años no son pocos y resumirlos en unas palabras no es fácil. Así que lo voy a intentar con cuatro palabras.
La primera es familia.
El lema de esta fiesta es Familia Literaria, y quienes me conocéis sabéis que una parte muy importante de mi familia ha trabajado o trabaja conmigo.
Desde el principio estuvo mi madre, a quien casi todos conocéis. Después se incorporaron mi hermano, mi padre y, finalmente, mi hermana Berta.
Y si hoy estoy aquí celebrando estos 25 años, es gracias a ellos. Porque sinceramente creo que sola no lo habría conseguido.
Pero cuando hablo de familia no me refiero solo a ellos. También hablo de todos vosotros. Porque durante estos 25 años cada uno, desde vuestro lugar, habéis contribuido a que la agencia siguiera adelante, creciera y llegara hasta aquí. Por eso hoy me gusta pensar que esta no es solo mi familia, sino nuestra Familia Literaria.
La segunda palabra es perseverancia.
Mis padres me educaron con valores que me han acompañado siempre y uno de ellos ha sido la perseverancia.
He tenido la enorme suerte de dedicarme a algo que me apasiona, pero todos sabemos que este trabajo también exige esfuerzo, paciencia, muchas horas y una gran capacidad para seguir adelante cuando las cosas no salen como esperabas.
Y si algo hemos hecho durante estos años, ha sido precisamente eso: seguir adelante, celebrar los momentos buenos y aprender de los que no lo fueron tanto.
La tercera palabra es ilusión.
Y aquí tengo que reconocer una cosa: todavía no me creo que la agencia cumpla 25 años.
La agencia nació de un sueño y lo más bonito es que, después de todo este tiempo, sigo sintiendo esa misma emoción cuando llega un nuevo proyecto, cuando descubrimos una nueva voz o cuando acompañamos a un autor en un nuevo paso de su carrera.
Sigo sintiendo esas mariposas en el estómago que me recuerdan por qué empecé todo esto. Y creo que esa ilusión es la que nos ha traído hasta aquí.
Y la cuarta palabra es agradecimiento.
Porque si hay algo que siento esta noche es agradecimiento.
A mi familia, a la que trabaja conmigo cada día y a la que me espera en casa. A mi marido y a mi hijo, porque les he robado y les sigo robando muchas horas para dedicárselas a esta pasión que es también mi trabajo.
Y gracias a todos vosotros.
Si estáis aquí esta noche es porque en algún momento hemos compartido una parte de este camino. Porque esta aventura la hemos vivido juntos. Y porque estoy segura de que cada uno de vosotros me ha ayudado de una manera u otra a llegar hasta aquí.
Así que gracias. Muchísimas gracias. Gracias por ayudarme a escribir estos primeros 25 años de historia.
Y ojalá podamos seguir escribiendo muchos capítulos más, con la misma ilusión, la misma perseverancia y rodeados de esta familia literaria que tanto significa para mí.
Pero hoy toca celebrar. Así que levantad vuestras copas conmigo y brindemos por estos 25 años, por todas las historias que hemos compartido y por todas las que todavía nos quedan por vivir juntos».
