La trampa de la emoción examina un momento cultural en el que la emoción se celebra mientras la razón es cada vez más descartada. Se nos anima a “sentir más y pensar menos”, como si la emoción por sí sola pudiera guiar nuestras vidas personales, sociales y políticas. Basándose en la neurociencia, el libro sostiene que lo que realmente nos distingue como humanos no es la emoción en sí misma, sino nuestra capacidad de pensar más allá de ella. Cuando la emocionalidad se idealiza sin cuestionamientos, la corteza prefrontal —el sistema responsable de la reflexión, la planificación, el control de los impulsos y la toma de decisiones acertadas— se debilita, dejándonos más vulnerables a la confusión, la manipulación y el desorden colectivo.
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LA TRAMPA DE LA EMOCIÓNUn innovador llamado a recuperar la racionalidad en un mundo que ha idolatrado la emoción y que ahora está pagando el precio. |