Esta novela rinde homenaje a la Sagrada Familia, un monumento único y universal.
Igual que hicimos con La catedral del mar, de Ildefonso Falcones, ahora, de la mano de Coia Valls, damos voz a otro símbolo de nuestra ciudad aún más emblemático. Con esta obra celebramos el Año Gaudí, marcado por la culminación de su última torre, coronada por una estrella impresionante que está llamada a convertirse en uno de los miradores más espectaculares del mundo.
El próximo mes de junio, durante su visita especial a Barcelona, el papa inaugurará este nuevo hito arquitectónico que conecta pasado, presente y futuro.
Todo empieza con una decisión que parece pequeña y acaba marcándolo todo. En El sueño de Gaudí, ese instante inicial se sitúa en la Barcelona de 1883, cuando la construcción de la Sagrada Familia apenas es un esbozo y, sin embargo, ya empieza a dejar huella en quienes se cruzan con ella. Lo que se levanta no es solo un templo: es una historia que atraviesa vidas enteras.
La novela propone un viaje a lo largo de cinco generaciones unidas por ese mismo latido. Desde Anna y Guillem, testigos de los primeros pasos de la obra, hasta Anna Maria, encargada de sostener la memoria familiar, Coia Valls construye una saga en la que el tiempo no pasa: se acumula. No es solo una novela histórica: es una exploración íntima de cómo el paso del tiempo transforma a las personas y a las ciudades por igual.
Cada personaje hereda algo más que un apellido. Hereda silencios, decisiones, heridas y también una forma de mirar el mundo. Y en ese entramado emocional, la Sagrada Familia deja de ser un simple escenario para convertirse en una presencia constante, casi consciente. Late, observa y transforma, como si también formara parte de la familia.
A lo largo de sus páginas, Barcelona respira, cambia y se resquebraja. Epidemias, guerras, pérdidas y renacimientos se entrelazan con la evolución del templo, creando un espejo entre lo colectivo y lo íntimo. La ciudad no es un decorado: es un personaje que se reconstruye una y otra vez, igual que quienes la habitan.
Coia Valls, con una trayectoria consolidada en la novela histórica, demuestra aquí su capacidad para equilibrar documentación y emoción sin perder fluidez. Su prosa avanza con naturalidad, acompañando al lector sin imponerse, y consigue que más de un siglo de historia se sienta cercano. Hay rigor, pero también una sensibilidad que convierte cada escena en algo vivido.
Si te atraen las novelas que combinan historia, emoción y legado, El sueño de Gaudí es una apuesta segura. No solo te invita a recorrer Barcelona: te invita a preguntarte qué construcciones —visibles o invisibles— estás levantando en tu propia vida. Y cuando cierres el libro, es muy probable que mires la Sagrada Familia con otros ojos.
