Sugarkiller no pide permiso: entra en escena con tacones afilados y una sonrisa que no sabes si besa o muerde. La nueva novela de Mireia Yévenes es un thriller noir ambientado en el submundo de los ultra ricos, donde el lujo huele a peligro y el deseo es siempre una moneda de cambio. Si te atraen las historias que combinan tensión psicológica, erotismo contenido y una crítica soterrada al poder, este libro ya te está llamando desde la librería más cercana.

Macarena tiene 27 años y estudia Bellas Artes. De día, es una joven aparentemente discreta; de noche, una falsa sugar baby que droga y roba a hombres adinerados bajo identidades cambiantes. Cree controlar el juego, cree dominar cada máscara, cada mirada, cada copa manipulada. Hasta que un policía que la sigue de cerca le lanza una propuesta imposible de rechazar: infiltrarse en la mansión de Johannes Klaus, un magnate tecnológico en Sitges vinculado a la desaparición de dos escorts. Seducirlo o enfrentarse a la cárcel. No hay tercera vía.

Lo que comienza como una misión estratégica se convierte en un duelo mental cargado de electricidad. Johannes Klaus no encaja en el perfil de víctima, y pronto Macarena intuye que él sabe más sobre ella de lo que debería. En ese intercambio de silencios, sospechas y miradas que pesan demasiado, la novela despliega su verdadero filo: el del poder que se ejerce sin levantar la voz, el del deseo que se confunde con la amenaza.

Uno de los grandes aciertos de Sugarkiller es su atmósfera. Sitges deja de ser postal luminosa para transformarse en escenario de sombras privadas, fiestas exclusivas y conversaciones que ocultan trampas. Nada es inocente, nadie es del todo quien dice ser. El ritmo es preciso, casi quirúrgico, y cada capítulo empuja un poco más hacia un territorio donde el lector también empieza a desconfiar de sus propias intuiciones.

La mirada de Mireia Yévenes, con formación en Bellas Artes y una trayectoria vinculada a la educación sexual y la exploración de la intimidad desde una perspectiva feminista, se nota en cada pliegue de la historia. No estamos ante un simple juego de seducción y crimen, sino ante una reflexión incómoda sobre el cuerpo como herramienta, el dinero como escudo y la identidad como construcción frágil. Oscuro, sexy y afilado, este thriller no busca complacer, sino tensar.

Si te apetecen las novelas que se leen con el pulso acelerado y una ligera desconfianza hacia cada personaje, esta es tu próxima lectura. Atrévete a entrar en la mansión.

sugarkiller de Mireia Yévenes